Mi nombre es Domingo y nací en el año 82 en Quintana de la Serena, un pequeño pueblo de unos 5.000 habitantes en el nordeste de la provincia de Badajoz, donde me crié junto a mis cuatro hermanos.
Antes de dedicarme profesionalmente a la fotografía fui delineante de arquitectura en Badajoz, Málaga y Barcelona, un trabajo que despertó mi curiosidad por la estética, la composición, el color y en definitiva el arte y la creación. Ahora ya no dibujo pero sigo ligado al mundo de la arquitectura realizando trabajos de fotografía para arquitectos e interioristas. Por otro lado también trabajo como fotógrafo de moda y publicidad.
Resido junto a mi pareja en Barcelona, una ciudad increíble donde tengo mi estudio de fotografía y también desarrollo mi trabajo como fotógrafo de bodas.
Domingo Gómez Algaba, fotoperiodista de bodas.
Actualmente hay una tendencia muy común de confundir los términos de Fotografía Artística de Boda y Fotoperiodismo de Boda, tan válidos el uno como el otro. La Fotografía Artística de Boda responde a un tipo de fotografía muy cuidado, con una escena y sujetos dirigidos por el fotógrafo y generalmente con un retoque añadido. En cambio el Fotoperiodismo de Bodas busca todo lo contrario, fotografías espontáneas en su mayoría donde el fotógrafo no tiene ningún control sobre lo que sucede sino que se dedica a capturar escenas fugaces, tratando en todo momento de no alterar la naturalidad de la acción ni de la escena en el retoque de las fotografías.
Inspirado por el fotoperiodismo de bodas me gusta acercarme a una boda como un observador, tratando de ser respetuoso y pasando desapercibido para capturar cada momento y cada emoción.
Me enfrento a contar la historia de una de las experiencias más importantes en la vida de una pareja y una cámara me permite congelar cada expresión, cada gesto de cariño y cada sonrisa de ese día tan especial para ellos. Mi habilidad como fotógrafo de bodas es la sensibilidad para anticiparme a estos momentos que duran un instante.
Observo buscando la armonía natural de las emociones, la mejor luz y el más mínimo detalle para crear grandes fotografías de boda en tiempo real. Fotografiar este día me da la oportunidad de contar una historia de amor y hacer que tengáis un maravilloso recuerdo para guardar como un tesoro.
Me encanta estar presente cuando una pareja se ve a través de mis fotografías, ver sus caras de felicidad al descubrir la realidad que han vivido pero no han visto. Esta es la mayor recompensa que puedo tener como fotoperiodista de bodas.





