Son bastantes las parejas que a menudo me piden consejo acerca de las tradiciones y el protocolo en una boda. A través de este artículo voy a tratar de arrojar un poco de luz acerca de estos temas que si bien son cuestiones que todos creemos conocer, a veces se confunden o se ignora su procedencia.

Hay muchas tradiciones que nos sugieren lo que debemos hacer o no en cada etapa de una boda, desde la organización, el vestuario y la celebración hasta la luna de miel, la mayoría de ellas remontándose a la Edad Media.
También existen algunas supersticiones que rodean a la celebración del matrimonio y tienen los más diversos orígenes y fundamentos.
La creencia popular más arraigada y que se remonta a la supersticiosa Edad Media es la de usar “Algo viejo, algo nuevo, algo prestado y algo azul“:
- Algo viejo, que simbolizara la conexión de la novia con su pasado y representaba la continuidad de su matrimonio (solía ser alguna joya de la familia).
- Algo prestado, que se refería a la creencia de que la felicidad se podía atraer usando algo de una amiga que fuera feliz. Lo prestado simbolizaba la amistad, el obtener la felicidad por préstamo (solía ser una joya o simplemente un pañuelo).
- Algo nuevo, porque producía esperanza por un futuro óptimo.
- Algo azul, ya que ese color representaba la fidelidad de los contrayentes. Solía ser la liga en la pierna de la novia.
En pueblos supersticiosos de la Edad Media, aunque la pareja ya viviera junta, la noche antes de la boda debían pasarla cada uno en su casa o en casa de sus respectivos padres.
Desde tiempos remotos, para alejar a los malos espíritus es costumbre hacer ruidos fortísimos. Esta costumbre se mantiene en la actualidad en algunos países de Occidente, en donde los novios hacen sonar la bocina de su automóvil y hacen mucho ruido.

El tirar arroz u otros granos después de la ceremonia en la iglesia representaba la semilla, la descendencia.
El novio y la novia deben ponerse una moneda en sus respectivos zapatos para atraer la buena fortuna.
El novio no debe ver a la novia ni a su vestido antes de la ceremonia. Se cree que si el novio ve a la novia con su traje nupcial el matrimonio sería una pesadilla.
El novio debe llevar la corbata correctamente puesta, ya que si la lleva torcida significa que le sería infiel a la novia.
- El blanco es la asociación popular, pero en su origen el color blanco del vestido de la novia era un símbolo de poder económico y de estatus social, ya que el poder obtener un vestido blanco con las características típicas del vestido de novia, es decir, mucha tela, calidad, adornos y demas, valía mucho y por ende no era fácil de conseguir.
- El amarillo, que es común en muchos países como Estados Unidos e Inglaterra, se identifica con el dios del amor y la abundancia.
- El rojo cuando la novia no es virgen.
Realmente puede utilizarse cualquier color excepto el negro (que se utiliza como prenda de luto) sin embargo si se trata de una boda según los estándares de lo Gótico englobados en aquella subcultura y el misticismo oscuro podría ser valida puesto que la pareja tiene intereses en común con dicho estilo.

Originalmente, la novia usaba el velo como símbolo de juventud. Las novias católicas utilizan el velo como símbolo de pureza. Debido a esto, en ocasiones la novia lo elige de dos capas, para llegar al altar velada y que el novio la desvele cuando le es entregada por su padre o algún familiar cercano si éste ha fallecido (como un abuelo).
En la cultura occidental es una costumbre que el velo de la novia y el vestido sean blancos, pero esto no siempre ha sido así. En algunos lugares se han utilizado, para el velo, los colores amarillo, azul y negro en honor a algunas personas o dioses:
Antiguamente los granjeros europeos creían que las lágrimas en una boda representaban buena suerte y que haría que lloviera en abundancia sobre los campos. Años más tarde se mantenía la creencia de que si la novia lloraba en día de su casamiento no volvería a hacerlo durante toda su vida.
Las flores representan emociones y mérito; conllevan un mensaje de fertilidad, florecimiento y generosidad. La superstición dice que la afortunada que atrapa el ramo de la novia tendrá suerte y será la próxima en casarse.
La alfombra roja que se coloca en la iglesia a la entrada del cortejo, representa honor y respeto. Los pétalos que los pajes avientan abriéndole camino a la novia simbolizan un futuro dulce y pleno.
La mayoría de las religiones en el mundo dentro de sus prácticas rituales de la ceremonia nupcial incluyen la figura de la dama de honor, una niña generalmente menor de 12 años con un vínculo consanguineo directo de la novia, quien es la encargada de abrir el séquito y acompañarla hasta el altar. En algunas ocasiones está acompañada de un Paje.
Generalmente cuando no existe una niña en la familia de la novia que cumpla con estas características se recurre a otra niña más alejada en el nivel consanguineo o simplemente a una infante externa a la familia.
La Marcha Nupcial es un himno que tradicionalmente se reproduce al momento que la novia ingresa al altar o lugar de la ceremonia. Su uso está extensamente masificado en países de occidente.
El autor de la Marcha nupcial fue Felix Mendelssohn y la obra forma parte de El sueño de una noche de verano, escrita en 1826 a partir de la obra homónima de William Shakespeare.
La tradición de tocar la marcha nupcial comenzó con la boda de la princesa Victoria de Sajonia-Coburgo-Gotha con el príncipe Federico III de Alemania. Victoria, gran aficionada a la música, eligió ella misma las dos marchas que iban a sonar en su boda: la Marcha nupcial de Mendelssohn y la Marcha nupcial de la ópera Lohengrin de Wagner. Desde entonces, esta tradición se ha convertido en una de las más seguidas.
También puede ser utilizada como marcha nupcial la compuesta por Mozart, que aparece en su ópera Le nozze di Figaro. Aunque es muy poco frecuente, muchos novios la prefieren para su celebración debido al carácter más alegre de su melodía. Por otra parte, el propio hecho de que ésta sea menos frecuente es un aliciente que atrae a no pocas parejas.
La petición de mano
La petición de mano tiene su origen en el consentimiento que necesitaban las novias de su progenitor para poder contraer matrimonio, y en el que, de alguna manera, se “negociaba” o “arreglaba” el matrimonio de la hija. En la actualidad, aunque pasemos por esta formalidad, solamente es un acto de carácter familiar sin ningún otro tipo de pretensión o de petición de permiso.
El encuentro se realiza en casa de los padres de la novia y, según el protocolo, son ellos los que tienen que correr con la organización y los gastos, si los hubiera. Es una tradición que el novio envíe esa misma mañana un ramo de flores blancas a la novia.
Aunque el principal motivo, en la actualidad, de la petición de mano es el conocimiento mutuo de las familias, hay una tradición que es el intercambio de regalos entre los novios. Ahora bien, sólo los novios se hacen regalos. No se debe hacer ningún tipo de regalo por parte de padres o hermanos. El regalo tradicional para la novia suele consistir en un anillo con un pequeño (o grande, si se puede) brillante o cualquier otro tipo de anillo. El regalo habitual para el novio suele ser un buen reloj, aunque hay otras posibilidades menos tradicionales como unos gemelos o un elegante alfiler de corbata.
La ceremonia religiosa católica
La primera persona en llegar a la iglesia debe ser el novio. Al llegar la novia (que habrá sido ayudada a vestirse por su madre y hermanas), será acompañada desde su casa a la iglesia por su pariente masculino más próximo (normalmente el padre) e iniciará el camino hacia el altar mientras comienza a sonar la marcha nupcial. La comitiva será abierta por la dama de honor y el paje, desfilando a continuación la novia del brazo del padre.
Como principio general, los hombres dan el brazo Izquierdo (la excepción se produce en el caso de que se trate de militares, debido a que llevan el sable a la Izquierda. Si uno de los padres es militar el otro hará lo mismo y ofrecerá también el brazo derecho). La tradición de que la novia se sitúe a la izquierda del novio, se debe a que los novios bárbaros colocaban a su secuestrada pareja a la izquierda para protegerla, de modo que su mano derecha (con la que manejaba la espada) quedaba libre para actuar en caso de ataque.
Durante el desfile de los novios en la iglesia, todos los invitados deben ponerse en pie y dirigir su mirada hacia los contrayentes. La novia avanzará hacia el altar al compás de la marcha nupcial.
Al llegar al altar, donde se habrán colocado cuatro asientos con sus correspondientes reclinatorios (puede haber variaciones), el novio toma a la novia y la sitúa a su Izquierda, el padre se coloca a la derecha del novio y la madre del novio a la izquierda de la novia.
Durante la liturgia se expresa la importancia del matrimonio cristiano, sus fines etc… Consiste básicamente en la lectura de un texto y en la predicación de la homilía.
Inmediatamente después de la celebración de la boda, el párroco debe inscribir el enlace en el “Libro de matrimonios” de su registro parroquial, donde constarán los nombres de los cónyuges, de los testigos, el lugar y la fecha de celebración y cuantos otros datos sirvan de información útil y complementaria.
El sacerdote entregará a los ya recién casados la certificación eclesiástica con los datos exigidos para su inscripción en el Registro Civil, y en todo caso, en el plazo de 5 días, transmitirá a su encargado el acta del matrimonio canónico para su oportuna inscripción, en el supuesto de que ésta no se hubiese efectuado ya a instancia de las partes interesadas.
Por tanto, el matrimonio celebrado conforme a las normas de derecho canónico produce plenos efectos civiles desde el momento de su celebración, aunque para el pleno reconocimiento de los mismos se exige su inscripción en el Registro Civil, que será practicada por los esposos con la certificación que el sacerdote le entrega, o por la remisión de dicho certificado que éste debe realizar en el Registro en plazo de 5 días.
El acto de la firma en el registro pone punto final a la ceremonia nupcial.
A continuación, los esposos salen de la Iglesia caminando lentamente mientras suena de nuevo la marcha nupcial. El novio ofrece su brazo izquierdo a la novia, comenzando ambos a caminar por el pasillo hacia la salida, sonriendo a los reunidos (pero sin saludarles con la mano y sin hablarles). En el caso mas usual de que sean los padrinos, siguen a los recién casados el padre de la novia, dando el brazo a la madre del novio, y el padre del novio dando el brazo a la madre de la novia. Hasta que finalice el desfile de salida los invitados no deben abandonar la iglesia y, en su momento, lo correcto es que lo hagan por los pasillos laterales y no por el central.
Tras la inevitable lluvia de arroz a la salida del templo y después de recibir las felicitaciones de los presentes, los recién casados se dirigirán a su coche y serán los primeros en abandonar el lugar.